jueves, 26 de febrero de 2009

QUÉ SE SIENTE CUANDO...

Pierdes algo que tenía valor para ti.
Descubres una canción que te alegra la mañana.
Un amigo te falla.
Otros critican algo que habías hecho con ilusión.
Ves una buena película.
Tienes que hablar en público.
La noche nubla tus pensamientos.
Te hacen una sorpresa.
Alguien te da un abrazo.
La gente aplaude lo que haces.
Te tropiezas en medio de la calle.
Tienes que pisar un hospital.
Haces footing por la calle.
Te cruzas con un vagabundo.
Llegas tarde.
Se te nubla la vista en público.
Ayudas a alguien.
Tienes una entrevista de trabajo.
Pierdes el tren.
Suena la alarma del despertador.
Mientes sin pudor.
Alguien recuerda tu nombre y a ti no te viene el suyo.
Todo sale del revés.
Alguien dice algo ingenioso.
Encuentras a alguien que no te apetece ver.
Te paran para hacerte una encuesta.
Ves un accidente.
Un desconocido te sonríe.
Gana tu equipo de fútbol.
Te olvidas de felicitar un cumpleaños.
Alguien te hace enfadar.
Llueve y no llevas paraguas.
Te tiran el humo a la cara.
Logras tus objetivos.


Tanto sumas, tanto restas pero eso no será lo importante al final de tu día. Lo verdaderamente significante será que te sientas vivo, que seas consciente de ti mismo, en definitiva: que sientas cada día. Consiste en sentir sin querer, en vez de querer sentir. Cada cosa que vivas tendrá un valor. El que tú le des, ni más ni menos. Quizás no siempre lo comprenderás pero el pensamiento hace cola tras los sentimientos, no te olvides. Por eso siente cada cosa que hagas, siente antes de entender.
Diría que lo siento si te he hecho sentir pero ahora mismo siento cualquier cosa que no sea arrepentimiento. Se trataba de eso, quería recordarte lo importante que es sentir.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LOCURA

Cierro los ojos y sólo veo esa conjetura, un sinfín de cordura.
Pero algo me dice dentro: Por una vez, ponte a la altura y haz esa locura!

¿A qué esperas? llévala a cabo sin tortura.
Suelta la atadura que fractura tu soltura. Siente la locura.

Lo que siempre has pensado, lo que siempre has deseado, hazlo sin pensarlo. Será el indicio más puro de que hay cordura. Sé valiente, camina hacia la aventura y si se hace dura coge la armadura.

Tu locura:
Locura de por vida
Locura por la vida
Locura sin sentido
Locura por sentir
Locura en sueños
Locura por soñar...


Y es que dice ella que, todo lo-cura. Por eso seguiré con mi escritura, pura locura. Mi mayor factura que ojala no me traiga quemadura.

lunes, 23 de febrero de 2009

IMAGINO

Imagino…
Situaciones de colores
Un presente en la mente
En tan solo un instante
Vientos de pensamientos

Imagino…
Todo aquello pensado
Que no se ha dado
Ni a mi modo
Ni afín a lo imaginado

Imagino…
Porque no cuesta ni molesta
Y ese es el problema, mema
Dar vida sin medida
Idear para luego desear
A la carta, ya estoy harta!

Imagino…
Que sueltas están las ataduras
Con las alas vueltas das
Y te elevas
Allá vas

Imagino…
Realidad y fantasía
Que no son de la misma compañía
Todo es un engaño
Que llama al daño

Imagino…
Porque divierte
Soñar el modo de verte
Resulta todo un arte

Imagino…
Hasta que la realidad se aparece
Con su amigo el destino
Ese sí que es un cretino


Imagino…
Es salvarse de este mundo
Antes de acabar en lo profundo
Convertirme en moribundo
Imagino y ya no me hundo


Imagino…
Una noche o una mañana
Un lugar
Un alguien
Una mirada
Ha salido cara

Imagino…
Que se hace la luz
Pero no, ha tocado cruz

Imagino…
Las caras de la moneda
Su doble filo
No sé seguir el hilo
Cuanto peligro

Imagino…
Porque sino deliro
A sabiendas de las consecuencias
Sigo lo que digo
Como el abrigo
Que anhela todo mendigo

Imagino…

Y aunque no sirve de nada
Me agrada

domingo, 22 de febrero de 2009

DEFINÍA POESÍA

Nunca antes me había acercado tanto a la línea divisoria que separa la narración de la poesía.

Siempre me recordaba ésta última a los pasteles cargados de ingredientes que resultan empalagosos incluso antes de hincarles el diente. Esos que descansan en vitrinas de repostería fina. Así definía yo poesía.

Encontraba en ella el resultado de lo demasiado. Sentimientos apelotonados, mundos ajenos que hablaban de olvido con toques de traición, pizcas de amor y kilos de dolor. Todo ello, decorado como los trajes que vestían “Las Meninas” con la pompa propia del ayer.

Cruzo el umbral por empacho diagnosticado. Por necesidad de expulsar la masa sentimental de lo que quiero decir y lo que quiero guardar…no me queda elección pero es en todo caso, la solución.

La solución al desvarío, al deseo de vacío…descargar lo que le sobra a mi sombra. Lo que me persigue y no consigo sortear. La suerte presiente el lugar para huir, huir de sufrir. No oigo y por eso, escribo poesía, porque rima con tila y alivia mi vida.

DIJO ELLA


Es inevitable. A veces vives situaciones de las que eres mero espectador y no por ello la marca que te deja es menos fosforita. En algún rincón queda, quieras o no. Quizás no es visible pero la llevarás de por vida. Cosas que quedarán sumergidas en tu memoria pero que nunca se hundirán del todo. Las sacarás a flote algún día y te reirás porque hoy ya son pasado. Y es que el tiempo lo lija todo, incluso el presente más áspero. La memoria no entiende de dolor, de hecho, nunca es bien recibido. Los recuerdos siempre acaban siendo sinónimo de lo acertado que fue olvidar lo malo.

La peor noche de mi vida – dijo ella.

Al escuchar esto tiendes a relativizar. Nunca sabes de qué se trata. Podría ser la mayor chorrada exagerada desde una barra de bar o realmente una pesadilla que se instala sin avisar. No sé porqué siempre tiendo a desdramatizar aunque mejor porque para fatalidad, ya tenemos el papel de los quioscos.

Sin embargo, tienes que conocer bien quien emite el mensaje y su grado de exageración habitual. A ella no le van los cuentos, aún así pensaba que era mal de corazones (suerte que tenemos varios). Creía que me hablaba de amor o dolor, que viene a ser lo mismo. Ése que tan propensos somos a magnificar cuando no hay donde rascar. Para todo hay receta – pensé – incluso para aquel dolor que no curan en farmacias ni hospitales. Como ya he dicho, suavicé hasta que rechinaron tres palabras que nada tenían que ver con lo imaginado: policía, calabozo y control de alcoholemia. Combinado tan poco recomendable como la explosión cardíaca de un whisky con Red Bull.

Una amiga se pasó la noche del viernes en el calabozo porque su suerte se quedó bailando en un bar. No se sintió sola, la acompañaba su “borrachera” que viajaba en su Scoopy, ilegal y silenciosa. Y digo yo que cuesta identificar lo silencioso aunque no tanto lo ilegal y, eso fue lo que hizo al urbano descorchar con ruido y sospechas a su acompañante. Aunque vamos a dejar por un tiempo de descorchar imprudencia, ni que sea el instante que dura un trago.

Ayer ya bromeábamos con el pasado oscuro de esta amiga. No nos enorgullece lo sucedido pero sí celebramos lo evitado si no hubiera soplado. Por eso, no admito ni un soplido!

Hoy seguimos recordando con más calma, entre abogados un tanto abobados, juicios lentos, penas que pesan y que despiden por periodo de embarazo: la licencia y la inocencia. También la riqueza, qué tristeza.

Se alejan ciertas cosas pero vienen otras: rutas en bicing, ecologismo involuntario, tarjetas de metro, ejercicio (qué beneficio), tragos a conciencia y sin penitencia…Pero sobre todo, una experiencia para ella y los que compartimos su pericia. Similar a esas series de la CIA.

miércoles, 18 de febrero de 2009

SIETE ALMAS



Cuando tu alma pese demasiado, salva la de los demás.

Nunca es tarde para dar lo que arrebataste alguna vez.


La vida es caduca al contrario que los remordimientos, quedan perennes.


La muerte nos impide recuperar el pasado pero sin privarnos de salvar el presente.

Ese error cometido no será omitido pero puede llegar a ser redimido.

Un drama que descarga positivismo con cada disparo.

Un Will Smith más serio de lo normal, más maduro y con aires de héroe endiosado. Cuesta encajar al Príncipe de Bel-Air en su faceta más formal pero si mi alma la tuviera que arrebatar alguien, desearía que fuera Smith. Aunque puesta a escoger, prefiero que arrebate un Oscar.

LA GUÍA DE MI VIDA

Me gustan los bares de capuchinos espumosos con cacao en polvo y un terrón de azúcar moreno. En cualquier bar es fácil conseguirlo pero si además tienen revistero con prensa y magazines, la cosa cambia. Puedo pasarme la mañana entera hojeando y curioseando al resto de adeptos a la cafeína. Al final en mi bolso hay más información que en la Lonely Planet: postales de bares nuevos, galerías, guías del ocio para guiris, magazines con propuestas retro, independientes, bohemias…todo lo que pillo, acaba colgado del hombro.

Al llegar a casa, hago criba de lo que no interesa aunque siempre acabo subrayando más sitios de los que sé que me alcanzará a visitar y aún dándome cuenta, siempre caigo y subrayo. Restaurantes, bares, coctelerías…todo con su debida explicación, con más o menos estrellas según la valoración, fotos del lugar, etc. Digamos que uno se hace una idea de lo que se va a encontrar y encima otros que han pasado antes por ahí, también opinan…el terreno pinta masticado y allanado.

En la vida nocturna sabes a lo que te atienes, puedes ir a tientas y aún así no te sientes mal encaminado sin embargo, de día llega la oscuridad con estrellas de incertidumbre. Saltan todas las alarmas, ves a lo lejos el horizonte o peor aún, el abismo. ¿Qué de que hablo? Del cambio de vida que la generación del 86 y alrededores está prevista - que no preparada - para asumir. Muchos estamos acabando nuestra vida como estudiantes y pasamos a otra etapa, la laboral.

Me asaltan muchas dudas: ¿qué camino debería escoger? Hacer un master, empezar a trabajar, tomarme un año sabático para enfocar esta etapa de transición…No sé lo que debo, ni tampoco lo que quiero hacer. Quisiera ir al Fnac y pedir una de esas guías con estrellas, comentarios, recomendaciones, fotos de lo que encontraría con cada elección tomada. Siento que los pasos dados hasta la fecha nos han sido marcados (en cuanto a estudios, claro está). Ahora las riendas no son la ESO, Bachillerato ni la universidad. Hoy eres tú quien dirige. Acelerar o frenar sólo depende de quien conduce y, aunque me ilusiona pensarlo también me aterroriza. Los errores ya no son de mantequilla, ahora si patinas te pegas un culazo de esos que veías en Humor Amarillo y con todo lo que eso conlleva. El dolor será inevitable y a veces, incluso satisfactorio en cuanto a que más gramos de dolor, más pesa la huella de la experiencia y, como se dice: la experiencia es un grado o un gramo, quién sabe. Las experiencias y las huellas – sobre todo las que marcas a base de golpes- sellan en tu pasaporte interno un cambio. No te quedas indiferente y siempre que sea para cambiar a mejor, bienvenido sea.

Aún así, no nos engañemos. ¿Quién no pagaría por una de esas guías que encauzara su vida para evitar andar dando palos de ciego?

Yo quisiera encontrar la guía de mi vida o en su defecto, saber que si no elijo bien puedo hacer la reclamación correspondiente como en los hoteles y restaurantes de mi ciudad.

La buscaré deliberadamente…la guía de mi vida.